Por: Paola Garzón
En
época de elecciones, me sorprende la vehemencia con que las
personas en Colombia defienden sus posiciones como verdades absolutas. La mayoría de los colombianos defienden sus
ideas políticas como si fueran eruditos en el tema. Critican y ofenden a
políticos y dirigentes locales y globales. Es como una especie de terapia sacar
toda la rabia y frustración, despotricar de los servidores
públicos, echarles culpas porque son de izquierda o porque son de derecha.
La
verdad es que muy pocos de aquellos que deciden exponer sus ideas en voz
alta, en reuniones, encuentros casuales y redes sociales, tienen formación y entendimiento sobre el sistema político, democrático, del funcionamiento
y estructura institucional del estado. De los planes de desarrollo, de las
políticas sociales, ni de los métodos para llevarlos a cabo. Sin embargo, su falta de conocimiento no les impide
llenarse de argumentos.
Es
difícil visualizar a algunas de estas personas comprendiendo más allá de su realidad, de su
propia visión y critica irresponsable de la situación, para observarse a sí
mismo, analizar su rol como ciudadano y cuestionarse como podría contribuir al
mejoramiento de la estructura política de nuestro país, ver la forma en que
podría promover un cambio. Creo que
guardar silencio sería una gran contribución, para empezar. Dedicarnos a reflexionar, pensar que puedo hacer yo, que estoy
haciendo yo, por mi propio progreso, por no ser una carga para el estado, ni
para los que me rodean, que hago yo por resolver mis propios problemas.
Vivimos
en un país dónde todo el mundo critica, dónde todo el mundo se queja, y es a la
vez un país donde menos del 50%* de la población pertenece al régimen
contributivo de seguridad social, es decir dónde el sistema subsidiado supera
al sistema contributivo. Aunque es válido en algunos casos decir que existen
personas que se encuentran en una verdadera situación de vulnerabilidad y
necesitan una mano. También es muy cierto que muchas de las personas que están
afiliadas al régimen subsidiado y al Sisben reciben ingresos suficientes para
contribuir al sistema, a pesar de tener trabajos informales. Mientras que
otros, simplemente se sienten cómodos viviendo con bajos recursos a costillas
de los subsidios del estado sin intenciones de esforzarse y progresar.
(*) Fuente: Asi Vamos en Salud - http://www.asivamosensalud.org/inidicadores/aseguramiento/grafica.ver/15
No hay comentarios:
Publicar un comentario